lunes, 12 de agosto de 2019

TEORÍA CRÍTICA EN LA EDUCACIÓN

La Teoría Crítica de la Educación es una construcción teórica, referida al ámbito de los fenómenos educativos que recoge los presupuestos filosóficos de la Teoría Crítica e intenta reflejarlos en la práctica educativa. Esta relación no es una relación jerárquico-impositiva de la teoría hacia la práctica, sino una relación dialéctica. Buscar una coherencia entre las formas de entender el mundo, la sociedad, el sujeto... que sirva de referente en el quehacer educativo cotidiano, en el proceso de transmisión de conocimientos, en las formas en las que se concretan las actuaciones del profesor. Conseguir "teorías sociales, no sólo en el sentido que reflejan la historia de las sociedades en que aparecen, sino también en el que encierran ideas sobre el cambio social, y en particular, sobre el papel de la educación en la reproducción y transformación de la sociedad"(3). Los supuestos históricos en los que se basa la metodología tienen que estar en consonancia con principios que explican el concepto de currículum.(4). Es un intento de conseguir una forma específica e integrada de entender el mundo y la actividad pedagógica. El currículum se define no como un conjunto de saberes elaborados por expertos, sino como un proceso en el que intervienen todos los sectores implicados en el proceso educativo. Los principios básicos se concretan en los puntos siguientes: Concepto de educación. Teniendo siempre presente el aforismo de HORKHEIMER "Podemos señalar el mal, pero no lo absolutamente correcto". La Teoría Crítica puede señalar criterios, pero no valores ni definiciones absolutas. Los criterios son siempre revisables de acuerdo con el contexto y los procesos comunicativos que se generan. La educación la definimos como proceso de creación y facilitación de orientación de las acciones y conocimientos mediante relaciones de interacción simétricas en un contexto de comunicación crítica y racional. Entendemos por crítica "el esfuerzo intelectual y en definitiva práctico por no aceptar sin reflexión y por simple hábito las ideas, los modos de actuar y las relaciones sociales dominantes; el esfuerzo por armonizar entre sí las ideas y metas de la época, los sectores aislados de la vida social; por investigar los fundamentos de las cosas, en una palabra, por conocerlas de manera efectivamente real"(5) . A la pereza intelectual la llamamos en muchas ocasiones firmes convicciones Concepto de Teoría Crítica. Este concepto incluye no sólo las exigencias metodológicas (fruto del convenio de científicos en un momento histórico determinado para un objeto específico), sino que incluye un carácter emancipador en su orientación. Los "porqués" y los "paraqués" son atribuciones determinantes para orientar sus fines. Su verdad está orientada por los valores. La aproximación al conocer, no se reduce al acercamiento de un sujeto pensante a un objeto de investigación. Se parte del principio de que los propios procesos de pensamiento y del conocer, ya vienen condicionados por esos mismos objetos. Los conocimientos son históricos(7), forman parte del devenir histórico. Los procesos de selección de contenidos curriculares, los criterios utilizados... pueden ser elementos clarificadores para comprender la prevalencia de unos saberes sobre otros. Los profesores- alumnos deben ser conscientes de cuáles son los valores, los intereses, los conceptos sociales que están detrás de un diseño curricular y este conocimiento debe ser orientativo para diseñar las opciones consiguientes.La teoría crítica es un amplio campo de estudios que surge en la primera mitad del XX, y que rápidamente se expande hacia el análisis de distintas características de las sociedades contemporáneas, tanto a nivel filosófico como histórico y político.El término Teoría crítica agrupa un conjunto de estudios provenientes de varias generaciones de filósofos y teóricos sociales de Europa occidental. Esto se relaciona con los últimos adscritos a la Escuela de Frankfurt, movimiento intelectual de tradición marxista, freudiana y hegeliana fundado en Alemania a finales de la década de los 20.

Dos de los máximos exponentes de la primera generación de esta escuela son Max Horkheimer y Theodor Adorno. De hecho, la obra de 1937 de Horkheimer, llamada “Teoría tradicional y teoría crítica” es reconocida como una de las obras fundacionales de estos estudios

En la segunda mitad del siglo XX, filósofos como Herbert Marcuse y Jürgen Habermas continuaron los trabajos de la teoría crítica en una segunda generación de la Escuela de Frankfurt, extendiendo sus intereses hacia el análisis de distintos problemas de la sociedad contemporánea.

Esto último emerge en un contexto donde distintos movimientos sociales ya venían luchando por lo mismo. De hecho, aunque en el contexto académico se atribuye el desarrollo de esta teoría a la Escuela de Frankfurt, en términos prácticos cualquier movimiento social o teórico que se inscriba en los objetivos antes descritos podría considerarse una perspectiva crítica, o bien, una teoría crítica. Tal es el caso, por ejemplo, de las teorías y movimientos feministas o los decoloniales.

En términos generales, la teoría crítica se distingue por ser una aproximación filosófica que se articula con campos de estudio como la ética, la filosofía política, la filosofía de la historia y las ciencias sociales. De hecho, se caracteriza precisamente por sustentarse en una relación de reciprocidad entre la filosofía y las ciencias sociales

escepticismo sobre la normatividad, la ética y las distintas formas de vida.

Parte de lo que aporta la teoría crítica en este contexto es una visión menos escéptica de lo mismo. Si bien la sociedad y el individuo son producto de un proceso de construcción histórico y relativo; en dicho proceso también hay lugar para cuestionar las normas (y generar nuevas).


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